Todos los inicios son difíciles y los comienzos de la cuadrilla de costaleros del Santísimo Cristo de la Misericordia también lo fueron…
Desde que el Cuerpo de Artillería dejó de portar a horquilla el antiguo paso del Señor y la Hermandad vio oportuno completar la antigua canastilla con unos respiraderos de tela, el concepto de portar la imagen de Mora desde el interior de un «paso» al uso comenzó a estudiarse.
El acompañamiento del Cuerpo de Artilleros (hermanos honoríficos de la Cofradía) se redujo a una escolta de honores junto al paso, así como el acompañamiento de algún alto cargo en presidencia del paso, y fue entonces cuando se optó por la contratación de alguna cuadrilla “profesional” de las que a finales de los años 60 y principios de los 70 se hacían cargo de portar los pasos de las Hermandades en Semana Santa.
Eran éstas cuadrillas formadas por aprendices, peones, cocheros y gentes de la construcción, que eran dirigidas por un “patrón” o “capataz” que se encargaba de buscar personas para completar el aforo del paso, y que era el que recibía el pago de la Hermandad por los servicios prestados para distribuirlo después entre la gente contratada. Ese pago (en algunas ocasiones y en según qué Hermandades, no sólo económico, sino además etílico), pese a estar preestablecido en la contratación de palabra que se realizaba normalmente en algún bar relacionado con la actividad costalera (en el caso de la Hermandad del Silencio se solía realizar en el Bar Sota, en el barrio del Realejo), en ocasiones se renegociaba directamente en la calle a través del capataz, que solicitaba pagos mayores que los preestablecidos bajo la amenaza velada de abandonar el paso a mitad del recorrido o causar retrasos en los horarios o posibles daños a la imagen portada originados por la propia forma de llevar el paso.
Esos factores, sumados a la mala imagen y el discutido comportamiento que solían ofrecer algunos de esos costaleros durante los entonces denominados “Desfiles procesionales”, fueron el detonante en Granada a finales de los años 70 del nacimiento de las primeras cuadrillas de hermanos costaleros, formadas por jóvenes vinculados al entorno de las Cofradías y por universitarios, que comenzaron a sacar los pasos por afición dirigidos también por capataces no profesionales surgidos del mundo cofrade y que supusieron el repunte de la actividad de muchas Cofradías en esos años en los que la Semana Santa se encontraba languideciendo. Ese impulso de juventud, hizo que algunas de las cuadrillas recientemente creadas, no solo sacaran los pasos de sus Hermandades, sino que ofrecieran su trabajo a otras Cofradías que no contaban con cuadrillas propias, cobrando el servicio no ya ésta vez de modo personal por el trabajo realizado, sino de modo colectivo para endosarlo a las arcas de sus respectivas Hermandades de forma que el trabajo costalero aportara renovaciones patrimoniales muy necesarias en algunos casos.
Fue así como los encargados de la mayordomía de la Hermandad del Silencio por aquellos entonces contactaron con D. Antonio Méndez García, capataz de la recientemente creada Cuadrilla de Costaleros de la Virgen de la Victoria (en el año 1979) para que dicho colectivo se encargara de portar el reformado paso del Cristo de la Misericordia desde el interior a hombros, a cambio de un pago económico. Así se hizo desde el año 1980 hasta el año 1990, refiriendo la curiosidad de que en torno al año 1986 hubo un primer intento de crear una cuadrilla propia en el seno de la Hermandad surgida de los numerosos costaleros de aquella cuadrilla de la Victoria y de los fieles y devotos que habitualmente sacaban el paso en la noche del Jueves Santo. Ese intento (constatable en alguna carta que obra en poder de miembros de aquella antigua cuadrilla de la Victoria) finalmente no fructificó.

Chapiz

Corriendo el año 1990, la crisis que afectaba en sus estamentos internos a la Cofradía de la Cena hizo que cambiaran los responsables de sus cuadrillas, y fue entonces cuando la Hermandad del Silencio consideró oportuno cambiar también la cuadrilla que portara nuestro paso.
Así en este año de 1990 y por iniciativa de la Junta de Gobierno de la Hermandad, se acordó que el encargado de sacar el paso del Stmo. Cristo de la Misericordia en la noche del Jueves Santo fuese el hermano y cofrade Paco Gamero, el cual desempeñó fielmente como capataz del paso en las Estaciones de Penitencia de los años 1991 y 1992, viniendo a sustituir a la cuadrilla de la Victoria en sus labores pero cuya tarea nunca persiguió el realizar un cuerpo propio de costaleros para el Señor, y siendo hasta la fecha el último capataz que ha pasado con nuestro Titular por los angostos Grifos de San José.
Al año siguiente ya en 1993, por el merecido auge que tomaba la Cofradía de Jesús Nazareno (y más concretamente su cuadrilla de costaleros), se contrató con ellos en parecidas condiciones a como se hacía con la cuadrilla de la Victoria su trabajo costalero bajo el paso de nuestro Señor. Ese trabajo se prolongó en el tiempo desde el año 1993 hasta el año 1995.
En esos años, un reducido grupo de jóvenes cofrades de nuestra Hermandad consideró que era el momento de revitalizar la actividad juvenil en el seno de la Cofradía (bastante desaprovechada hasta el momento), y creó una serie de nuevas iniciativas que atrajeran a la juventud de la Hermandad, como fueron: la creación de un Grupo Joven (bajo las siglas JHS) que aglutinara bajo algunas actividades a los propios cofrades de un espectro de edad comprendido entre los 18 y los 25 años; la realización de un boletín trimestral para la Hermandad que aportara información al cofrade y que viniera a desmitificar el mal entendido “secretismo” que envolvía las actividades de nuestra Cofradía situándola en un contexto mucho más moderno y renovado de cara al actualizado mundo de la información cofrade; y la creación de un cuerpo propio de costaleros para el Cristo de la Misericordia, que, por una parte, ahorrara el pago a cuadrillas ajenas a la propia Cofradía, y por otra parte, vinculara de una forma mucho más directa a los costaleros y devotos del Señor con la propia Hermandad, ofreciendo actividades conjuntas a nivel de cuadrilla que antes no se organizaban y posibilitando la opción de que los costaleros del Señor se pudieran hacer hermanos de la Cofradía.
Tras arduas negociaciones de los integrantes del Grupo Joven de la Hermandad con la Junta de Gobierno y con la Comisión Ejecutiva de aquel entonces, se realizaron unos Estatutos del Cuerpo de Costaleros que rigieran el comportamiento de los mismos durante la Estación de Penitencia y que regularan su vinculación con la propia Cofradía. Aprobados sus Estatutos, y a instancias de la Junta de Gobierno, se contactó con el antiguo capataz de aquella Cuadrilla de la Victoria que tantas veces había sacado nuestro paso, para que se encargara de iniciar el proyecto propio en el Silencio, obligando a formar a las propias personas que formaran parte del organigrama del cuerpo de costaleros para que en un futuro no muy lejano, fueran los propios hermanos los encargados de dirigir el cuerpo de costaleros. Y así se hizo.
Durante los años 1996 y 1997, nuevamente D. Antonio Méndez García dirigió la recientemente creada cuadrilla de costaleros del Silencio auxiliado en sus labores por jóvenes hermanos de la Cofradía, realizando una buena labor que consiguió estabilizar un número fijo de costaleros más que suficiente para garantizar una digna Estación de Penitencia bajo el Señor, y que contribuyó a eliminar los problemas que ofrecía contratar alguna cuadrilla ajena a la Hermandad.
Así las cosas, después de las elecciones realizadas en nuestra Hermandad en el año 1998 que consolidaron algunos cambios a nivel directivo, se vio conveniente realizar el relevo anteriormente anunciado y pactado con el antiguo capataz de la cuadrilla de la Victoria, y se otorgó la confianza como capataz del cuerpo de costaleros del Silencio a D. Joaquín Cros García-Villaba, veterano costalero de la Victoria y hermano del Silencio, que junto a sus auxiliares, no solo consolidó el anterior trabajo heredado, sino que encumbró al cuerpo de costaleros a la actual posición que ocupa a nivel de reconocimiento cofrade y costalero: un cuerpo de costaleros discreto en su organización y en sus formas, humilde en su trabajo, eficiente en su cometido y bien reconocido a nivel técnico entre las muchas cuadrillas de nuestra ciudad.
Después de 10 años continuados de método de trabajo, en 2007, desde el seno de la propia cuadrilla se vio conveniente un cambio en el sistema de portar el paso del Señor, que eliminara las tradicionales trabajaderas a hombros sustituyéndolas por trabajaderas transversales para ser llevadas a costal, sistema éste, fuertemente afincado ya en la mayoría de las cuadrillas de costaleros de la ciudad y con un mayor número de adeptos en el mundo costalero, debido a las mejoras que ofrece a niveles técnicos de trabajo bajo el paso o de comodidad del costalero.
Nadie dijo nunca que los inicios fueran fáciles, pero la bendita realidad que disfrutamos hoy en día a nivel costalero, mereció, sin duda alguna, el minucioso trabajo realizado en épocas menos sencillas para la evolución cofrade.
Así fueron los inicios de nuestra cuadrilla de costaleros y así es su realidad actual.

 

A.L.B.P.